Una Buena Mentira Here
Uno de los ejemplos más conmovedores de proviene de la historia médica. El doctor italiano Vittorio Micheli, especialista en oncología en los años 70, enfrentó un dilema: sus pacientes con cáncer terminal se derrumbaban emocionalmente cuando escuchaban la verdad cruda. No porque fueran débiles, sino porque la esperanza era su único analgésico.