No te echo de mi vida, te echo de mi sacrificio incondicional. La puerta de mi casa estará abierta si vienes con respeto, no con exigencias. Si vienes como hijo, no como dueño.

Espero que este despido te duela lo suficiente como para despertar. Porque yo ya no seré tu red de seguridad. Seré tu madre/padre, no tu empleado.