Cuando un osteocito muere (algo natural con la edad), su membrana se desintegra, pero deja intacta su red de prolongaciones celulares. Esas estructuras huecas se convierten en . Es como si un espía muerto dejara túneles secretos para los espías vivos.
Esta característica es vital en órganos como el hígado, el bazo o incluso en ciertas zonas del cerebro, donde la presión y el flujo químico son constantes. La vida secreta de estas células es, en esencia, una vida de , absorbiendo impactos que, de otra manera, resultarían en daños irreparables para el organismo. La vida secreta de las celulas stone