Lo que hace que el sea tan efectivo es cómo maneja la construcción de esta relación "prohibida". No es algo repentino, sino una bomba de tiempo que hace tic-tac en cada escena que comparten. Los guionistas utilizan el confinamiento del internado para forzar la proximidad física y emocional, eliminando las barreras que existían en el mundo exterior. La audiencia comienza a preguntarse: ¿Es amor, obsesión o simplemente un escape de una realidad opresiva?